...Verso abedul ...Un universo... en mi baúl 46x55











2. Un sueño en el germinal. Una realidad que comienza

Si nieve espesa

Descubre su ardor.


Bola de musgo germinada

Por hielo caliente que palpita…

Con sus colores horizontes.


Inmaculado / blanco

A Vegetal / a verde vida

Se reconocen, semientan en oro


Flor de nueva alquimia

Tallada

De amor resplandeciente.


En el germinal 1 27x22




3. El sueño de la realidad

Abrí los ojos pensando que dormía

Toqué mi cuerpo creyendo que no existía

Miré, pero no creí ver lo que veía.

Pensé que igual

Fuese solo un sueño.

Volví a cerrar los ojos

Y descansé al sentirlo todo real.


Lago-espejo (fotografía)





4. La realidad del sueño

Las tormentas son silencios si están lejos.

Pero aquella noche se acercó,

Traspasó ventanas y paredes,

Y me invadió dentro.

Sentí inquietud.


Recordé aquel sueño

Liviano en mi memoria

Donde tormenta atormentaba.

Alivio de irrealidades.

No sentí más inquietud.


En sueño siguiente

Tormenta volvió

Y con ella la inquietud.







5. Sumergidos en la ignorancia, la realidad virtuosa la vivimos como una realidad, como un sueño. Sin embargo, la pensamos muy real cuando estamos en ella. En virtud, realidad verdadera.

Tras semanas de lluvia

Tímido el sol renaciente

Entre la neblina

Purpúreos, los arces maduros,

Bermejos, los más jóvenes.

Con el limpio de la mañana,

Las bicicletas.


A orillas del lago

Sus saludos complacientes.

Café caliente

A sorbos cortos,

Las niñas,

Con la arena de la pequeña playa,

Con las sonrisas,

Con los juegos cándidos,

Las aguas nos anunciaron el cielo.


Ligeros, al hogar volvimos

Y en aquella jornada reinó armonía.

Acabamos la noche alumbrados de lago.


En día siguiente, lluvia reapareció

Y no pudimos estar seguros

De haber vivido el día anterior.


Con el limpio de la mañana,

Las bicicletas.

Con las sonrisas,

Con los juegos cándidos,

Las aguas nos anunciaron el cielo.


A bosque y cáliz






7. La paradoja

Una noche, mientras dormía,

Hablé como un lago sereno habla

Cuando le acaricia la brisa.

Entonces, me escuché sin palabras.


De mañana, soplaba leve brisa.

Curioso, me acerqué al lago,

Quise oír su voz,

Pero sólo encontré ondas de agua.






8. Antes fue "en el camino", ahora: Cueva blanca-cueva dorada.

En el camino

“El camino gobierna el trayecto, pero no lo obliga. Orienta respetuoso el andar. La senda muestra con verdes claros aquello que desde allí puede verse, pero nunca revelará la negrura que cohabita más allá, pues ¿Cómo ha de verse aquello que nunca fue descubierto? Confiado, el viajero se deja fluir por el surco que le indica la trayectoria a seguir. Como el río busca su mar, el senderista se deja velar al encuentro de su expansión. El río y el camino comparten majestuosos el devenir que definen lo que es. La búsqueda del final supone el gran reto que condiciona sus existencias, pero nunca marchan alienados por él, pues en el fin se encuentra el principio. Nada ha de importar si el final no puede verse, nada ha de importar si la consumación no comparte con nosotros su estar ¿Ha de importar no estar en el lugar si el lugar siempre es en nosotros? Si es el ciclo el que nos gobierna verdaderamente, habremos de fluir o marchar, como el río o el camino. Libres y al ritmo que deseemos; entonando maravillosas melodías que enriquezcan el transcurrir, sin sentir la limitación. El blanco del cielo claro nos regala la esperanza del negro que no se deja ver y que nos disimula cariñoso el exceso de luz que nos ciega.”[1]



[1] Caminos a la ausencia. 2004. Capítulo: En el camino. (Ways to the absence. Chapter: On the way); pág.39. Juan Benítez Jamchen.


La cueva blanca-verde (fotografía)



La cueva blanca


En los sueños, siempre imaginamos

Que el camino verde nos conduce al blanco.


En los sueños, siempre recordamos,

Atolondrados de memoria, lo queremos olvidar.


En los sueños, con quimeras o congojas

Siempre atravesamos el no-ser.


Y es que el blanco es nuestro sueño.

Y es que el sueño es nuestro blanco.


La cueva blanca 99x46




9. Cuatro hallados en una realidad plena

Cantarelos


En el musgo generoso

Luz de verano tardío

Por los bordes de las sendas

Piel naranja chispea.


Brunsopp

En sus íntimos, verde clarito

Que al tacto se amorata

Primo boleto de capota pringosa

En la noche del suelo abetular.


Karl Johan

Parasolea la penumbra

Iluminada escasamente.

Elegante

Emperador blanco de sombrero pardo.


Björksopp

Alegre otoño

A los pies del gran tronco blanco

El abedulillo de terracota

Que mira al cielo.


Björksopp 27x22



Buda de avellano

Los avellanos andan acipresados

Domésticamente hablando.

Se yerguen de aquí para allá

Soñando un pensar erecto e instruido.


Hacia dentro los he visto más curvos,

Como queriendo ajustar su ánimo,

En la labor eterna de esas almas

Que, con sus deseos, hablan a sus purezas.


Aún ajeno a los destellos

De sus trazas jubilosas

Yo cogí tres cuerpos en el aire,

De tres en tres, como queriendo

Evocar un mudable iluminado,

Con sus tres estaciones.

Pero no quiso ser ningún sueño,

Tan memorable avellano,

Sino un cortejo alegre

Al son del bosque de los arces

Y al compás de los soplos interiores

Que vuelan libres por sus huecos.


Y tampoco quiso ser vestigio,

Ni conjetura, ni estatua,

Aquel esbozo aireado

Del buda avellanado,

Sino anillos enramados sobre un tronco viejo

Alzado por unas sedientas manos.


Esculpida, la naturaleza emparentada

Con el leve de su mutante, en sus vidas altas,

Quiso que el aliento suyo fuese nuestro,

Tan nuestro, que muchas veces fue,

Tal como ahora es y como después será,

Con la segura confianza.


Sencillo e infinito,

Respira el buda viviente.